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A cada dolor su (auto)medicación… ¿o no?

Algunos medicamentos son de fácil acceso sin prescripción médica.

El dolor es una escalera con muchos peldaños para el que existe una amplia variedad de tratamientos, algunos de fácil acceso sin prescripción médica. Pero no olvide acudir al médico si la sensación de presenta de forma brusca e intensa.

En mi ultimo artículo os hablaba del dolor y mi exposición se centró en la morfina, último escalón de su tratamiento. Pero es probable que algunos pacientes les queden dudas sobre los diversos tratamientos intermedios que existen para este síntoma, tan común y a la vez tan incómodo, que está asociado a múltiples enfermedades.

Evidentemente, ni todos los dolores son iguales ni todos los pacientes los sufren de la misma manera. El dolor puede destapar muchas patologías por lo que en el caso de instaurarse de forma brusca e inesperada, deberemos consultar a nuestro médico de cabecera para que él intente determinar la causa y adecuar el tratamiento.

Un ejemplo: un dolor de cabeza puede ser una simple cefalea tensional por cansancio o puede ser una crisis hipertensiva en un paciente previamente diagnosticado de hipertensión. En este caso en particular, no será lo mismo tomar un simple paracetamol que tomar un antihipertensivo capaz de devolver nuestra tensión a valores normales de forma rápida.

Medicinas contra el dolor

Si nos centramos en un tipo de dolor crónico, de una enfermedad ya declarada, simplificando al máximo el amplio abanico de analgésicos/antiinflamatorios que existen en el mercado farmacéutico, podríamos intentar clasificar algunos medicamentos muy conocidos para aclarar su eficacia en el tema del dolor. Pero antes debemos recordar que la dosificación de cada fármaco le hace variar su potencia: a mayor cantidad de sustancia, más acción y/o más tiempo de efecto.

  • En el primer escalón del tratamiento del dolor estarían, por ejemplo, el acido acetil salicílico (Aspirina) y el Paracetamol. Serían los de uso más común y frecuente para dolor leve moderado. Hay que insistir en que la dosis y la frecuencia de las tomas es importante para conseguir el alivio del dolor. Como siempre, en caso de tomar por primera vez, consultar al médico y nunca tomarlo en pacientes alérgicos a estos fármacos.
  • Un paso mas adelante estarían las diversas asociaciones de paracetamol o AAS con codeína, o similares, muy utilizadas en procesos gripales.
  • En un siguiente escalón tenemos el ibuprofeno, que además de ser antiinflamatorio es analgésico, muy utilizado en dolor osteo-articular y muscular.
  • Por encima del conocido ibuprofeno, encontramos el metamizol (Nolotil) o el tramadol (Adolonta). Estos productos son para dolor moderado e intenso y deben de ser utilizados siempre por prescripción del médico. Existen asociaciones de tramadol y paracetamol que también son muy efectivas contra el dolor. Muchas veces, los médicos, utilizamos antiinflamatorios potentes para potenciar el efecto de los analgésicos cuando el cuadro lo requiere por intensidad, pero no en todos los casos funcionan como tratamiento del dolor.

Como imaginan, hay muchos mas tratamientos y seguramente que el suyo en concreto no esté recogido aquí. Las diferentes etiologías del dolor hacen que el abanico de posibilidades sea enorme: dolores jaquecosos, dolor neuropático, dolor cólico, etc.., por eso solo pretendo dar pinceladas de los más conocidos y frecuentes. La dosificación es variable y hay que tener cuidado en las interacciones y efectos adversos que pueden tener: Por tanto mi recomendación es que siempre antes de tomar un medicamento deben consultar con su médico.

Como siempre, si os ha quedado alguna duda sobre este tema, podéis dejar aquí vuestra consulta.