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¿Cómo educar a mis nietos?

Uno de cada cuatro abuelos tiene que cuidar de los nietos

Cómo educar a mis nietos

Cada vez son más las personas mayores cuyas obligaciones principales se centran en el cuidado de sus nietos, en ausencia de los padres, que suelen dedicar prácticamente el total de su jornada al trabajo. Muchos se preguntan ¿cómo educar a mis nietos? Y se plantean dudas sobre cómo ejercer de tutores sin perder esa condición maravillosa que aporta el hecho de ser abuelos. Vamos a proponer unas claves que, sin dejar de lado la educación, nos ayudarán a disfrutarlos en los mejores años de su vida.

Cómo disfrutar de los nietos

Según los datos de la Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación de Europa, 1 de cada 4 abuelos tienen que cuidar de sus nietos por diferentes motivos. De esta forma, muchas personas mayores, algunas de ellas usuarias de la teleasistencia, se ven inmersas en un proceso de paternidad impuesto que en ocasiones les hace sentirse agobiados.

Para evitar esa sensación de obligación y tratar de convertir la rutina diaria en un beneficio personal, es importante que los abuelos disfruten de la presencia de los niños. Que aprendan a combinar las obligaciones cotidianas en juegos con ellos, que se diviertan en cada actividad. De esta forma, verán potenciada su faceta más infantil, más creativa, más bonita. Y el beneficio para ellos es máximo.

Inventar una canción de camino al cole, pintar antes de comer o jugar al “veo veo” después de hacer los deberes son rituales que aportarán numerosas ventajas a las personas mayores, además de fomentar la creatividad de los más pequeños y aunar la educación con la diversión.

Educación vs diversión

Los abuelos son el cariño personificado. La suavidad de una palabra bien dicha. Lo reconfortante de una caricia. La complicidad en silencio. La comprensión de un guiño.

Los abuelos simbolizan la ternura más auténtica que completa a sus nietos y los hace sentir especiales. Pero nunca, por debajo de la educación. Porque ellos no serán quienes prohíban o quienes impongan, pero sí quienes aconsejen, quienes resuelvan las dudas de los más pequeños desde la experiencia de la vida y quienes les muestren los indicios que les llevará por el buen camino.

Los abuelos siempre están ahí para otorgar una palabra de permisión que los niños no encuentran en sus padres, pero totalmente necesaria para reconocer esa diferencia de autoridad. Y así se ganan el respeto. Un respeto basado en la educación que inculcan y que se ve combinada constantemente con la diversión en el juego, en las conversaciones, en el día a día.

Ser abuelos canguro puede agotar a los más mayores. La clave es disfrutar y aprender cada día de esta condición, pues los beneficios son muchos y muy importantes.