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Consejos para el cuidador de Parkinson

Cuidados para afectados por el Parkinson

El Parkinson es una enfermedad cuya evolución puede desarrollarse de forma muy lenta. Por ello, es indispensable realizar una serie de cuidados y ejercicios diarios, así como adquirir unas costumbres rutinarias y mantener una motivación constante dentro de las posibilidades, con el objetivo de retrasar los síntomas más agudos de la dolencia. Aquí desarrollamos una serie de consejos para el cuidador de Parkinson, que unidos a la medicación apropiada y la adquisición de buenas costumbres por parte del enfermo, logarán que el Parkinson sea visible lo más tarde posible.

Para que el enfermo se mentalice y adquiera unos hábitos beneficiosos para el tratamiento de su enfermedad, estos cuidados, de las personas que están a su alrededor, son fundamentales.

Cuidados diarios para el enfermo de Parkinson

  • Relativiza la situación. Ya sea porque la noticia acaba de llegar a la familia y allegados, o porque se ha producido un empeoramiento de los síntomas, siempre es necesario asumir la realidad cuanto antes y anteponerse a lo que está por llegar. La motivación por parte de las personas queridas es fundamental, así como intentar apartar frustraciones, depresiones y faltas de ánimo. Es posible conseguir una mejoría grande y es por lo que hay que luchar.
  • Busca la cotidianidad. La inclusión de unas rutinas en el día a día del enfermo le ayudará a tener un mayor control de su vida y a establecer los ejercicios y actividades que realice de forma natural. Es una condición indispensable en los casos en los que el paciente es algo reticente al cambio de hábitos.
  • Como cuidador del enfermo, debes priorizar las actividades más importantes entre todas las que se realizan diariamente. Estas actividades deben combinarse con las costumbres cotidianas para que la enfermedad no lo abarque todo y permita llevar una vida lo más normal posible. Es beneficioso hacer la compra juntos caminando incluso y, al seleccionar los artículos y transportar la compra, si es en carro será más fácil. Emplearemos menos tiempo que si vamos nosotros primero y después le llevamos de paseo, y el beneficio será mayor.
  • Infórmate. La actualización de la información, el aprendizaje de los nuevos medios y métodos y el tratado de la enfermedad en sus distintas fases es necesario, con el objetivo de conocer y anteponerse a las situaciones que posiblemente estén por llegar.

La importancia de la asistencia profesional

Una de las primeras decisiones positivas para un enfermo de Parkinson es formar parte de una Asociación en las primeras fases, o un centro de día cuando la enfermedad esté más avanzada. La cercanía de personas con la misma patología y con profesionales especializados es crucial. Le ayudará no sólo en el aporte de información, la comprensión de los síntomas y necesidades psicológicas, sino también en la compañía, la motivación y la normalización de la propia enfermedad.

En los casos más graves, es posible contar con la teleasistencia o con un servicio de ayuda a domicilio, que acompañe al paciente o le permita realizar los ejercicios y actividades de los que no puede disfrutar fuera en su propio hogar.

Asistir a clases colectivas como pilates, taichí, gimnasia de mantenimiento y otras relacionadas con el movimiento fomentará la mejoría del enfermo y el retraso de los síntomas más profundos. Son actividades de prevención en muchos casos en los que el paciente no está en las fases más agudas, y de reacción en los que ya se encuentra en esos estadios, pero siempre le aportará numerosos beneficios.

El tiempo que el enfermo pase en compañía de un profesional, en la Asociación o en un centro de día, aprovéchalo para ti. Es muy importante que mantengas tu vida y tus costumbres, dentro de las posibilidades. No eres menos responsable por dedicarte tiempo a ti y al final será un beneficio que repercutirá directamente en el enfermo.

Siguiendo estos consejos, como cuidador de la persona que sufre Parkinson tendrás una visión más relativa del problema y esto te permitirá cuidarle con más tranquilidad, medios e información, así como asumir la situación con más templanza. El beneficio directo y constante que reportará al paciente es una realidad inmediata.