Hola,
Para cualquier consulta o para contratar, estamos a tu disposición

llámanos
900 835 840
Llamada gratuita

900 123 700
Llamada gratuita
Lunes a viernes de 9:00 a 21:00

Cuando el único remedio se llama morfina

Usada para combatir el dolor intenso

El doctor Sebastián Recaj analiza el uso de la morfina para combatir el dolor intenso que provocan algunas enfermedades y las contraindicaciones principales que tiene.

Tengo que confesar, que en algunas ocasiones, acertar con el fármaco apropiado en el tratamiento del dolor el difícil. Muchos pacientes vienen a mi consulta demandando algún tratamiento para paliar el dolor que conlleva su enfermedad: fibromialgias, hernias discales, artrosis de grandes articulaciones y un largo etcétera de patologías asociadas están asociadas a esta sensación.

Si bien es verdad que medir su intensidad es difícil, por su carácter subjetivo, las características de presentación y ciertas localizaciones en el cuerpo hacen pensar que sea más grande o menos, independientemente del umbral de tolerancia de cada paciente.

En el trabajo diario, mis pacientes por la cercanía de vivir en un pueblo y la familiaridad de los años, son algo más que meros enfermos. Esto hace que al entrar en mi despacho y verles la cara, me den una idea muy aproximada del grado de dolor que traen. Centrándonos en los cuadros de dolor de alta intensidad, quisiera recordar un tratamiento muy potente como es la morfina.

¿Qué es la morfina?

La morfina es un alcaloide del opio utilizada en premedicación, anestesia, analgesia, tratamiento del dolor asociado a la isquemia miocárdica y también para la disnea asociada al fracaso cardiaco y el edema pulmonar. En cuanto a su aspecto, se trata de un polvo blanco, cristalino, inodoro y soluble en agua.

Este medicamento comenzó a utilizarse terapéuticamente en grandes conflictos bélicos para paliar el dolor de amputaciones, disparos y otras grandes lesiones. Actualmente, se comercializa y es de uso recomendado en las unidades del dolor hospitalarias. Su presentación más habitual es en parches transdérmicos y ampollas, aunque estas últimas son de uso exclusivo por parte de profesionales y generalmente para pacientes terminales.

Existen unos efectos secundarios frecuentes como:

  • Hipotensión, hipertensión, bradicardia, y arritmias.
  • Bronco espasmo.
  • Visión borrosa, síncope, alteración del carácter y miosis.
  • Espasmo del tracto biliar, estreñimiento, náuseas y vómitos, retraso del vaciado gástrico.
  • Por supuesto, antes de llegar a este tipo de fármaco, debemos agotar otros de grado leve o medio para controlar el dolor y siempre utilizarlo por prescripción del médico, ya que cuenta con bastantes interacciones y contraindicaciones.