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Cuándo una persona se convierte en dependiente

Es un momento difícil de detectar

Cuándo una persona se convierte en dependiente

Una persona se convierte en dependiente cuando deja de tener, de forma parcial o total, autonomía para realizar las labores cotidianas. Es difícil detectar el momento exacto y saber cuándo una persona se convierte en dependiente, por lo que hay que atender a distintas causas y situaciones para diagnosticar a tiempo la dependencia y actuar en consecuencia.

Grados de la persona dependiente

Normalmente, la dependencia está asociada a la tercera edad, pero en muchos casos la persona dependiente lo es debido a una enfermedad degenerativa, puntual, o una situación personal.

La dependencia está categorizada en distintos grados según sean los cuidados que requiere la persona y su autonomía:

  • Grado I: El primer grado se caracteriza por una dependencia moderada en la que la persona necesita un apoyo puntual, o limitado a una vez al día, para alguna función básica.
  • Grado II: Su rasgo principal es una dependencia severa de los demás para funciones básicas, dos o tres veces al día, sin necesidad de un apoyo constante o extendido a todas sus necesidades diarias.
  • Grado III: Los casos en los que la persona necesita apoyo para distintas funciones básicas, durante muchas veces al día, si ha perdido su autonomía personal de una forma total, o requiere de una ayuda para sus funciones de manera general, se consideran como una gran dependencia.

Cómo actuar en el día a día con una persona dependiente

El entorno de la persona que sufre dependencia es clave para su calidad de vida. Es importante que su familia, amigos y allegados, traten siempre de permitirle la mayor autonomía posible, con el objetivo de que está se mantenga dentro de sus posibilidades. Siempre deben mostrarle ayuda para lo que necesite, pero intentando que desarrolle las actividades que estén a su alcance.

En ocasiones, la persona dependiente tirará la toalla antes de llevar a cabo una acción. En esos momentos necesita ánimo y apoyo para tomar la iniciativa, por lo que quienes estén con ella deberán conocer todas sus posibilidades y sus capacidades.

En definitiva, su entorno es determinante para que la dependencia de esta persona esté cubierta en todas sus necesidades, pero con el objetivo de retrasar lo máximo posible la evolución de las capacidades que la persona dependiente vaya dejando de gestionar por sí misma.