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De la alergia primaveral, tampoco se libran las personas mayores

​¿Se puede tener alergia a cualquier edad?

¿Se puede tener alergia a cualquier edad? ¿Son eficaces las vacunas para tratarla? Estas y otras cuestiones relacionadas con la alergia estacional son las que trato de aclarar en este artículo.

Cada año con la primavera vuelven las alergias. Las personas mayores no están exentas de padecer estos procesos agudos y las posibles reagudizaciones en sus patologías crónicas.

¿Cómo sé si soy alérgico? Esta pregunta es relativamente frecuente en personas que de manera estacional sufren síntomas respiratorios de congestión nasal, estornudos, picor de nariz, disnea, etc. También puede tratarse de síntomas dermatológicos como prurito, dermatitis o eczemas. En algunos casos se pueden presentan síntomas digestivos como nauseas o diarreas.

Una buena exploración clínica suele ser suficiente para diagnosticar un paciente con alergia, aunque también se pueden realizar pruebas diagnósticas mediante análisis de sangre o un test de estimulación subcutáneo.

Los alérgenos más frecuentes

Polen: causa de rino-conjuntivitis alérgica estacional. Es el agente más común y también uno de las que genera más problemas. Provoca una alergia de tipo estacional. Los niveles de polen pueden variar según el momento del día y la climatología. La alergia al polen se manifiesta casi siempre en forma de rinitis y sus síntomas suelen confundirse con los de un resfriado común.

Ácaros del polvo: no existe la alergia al polvo, ésta la producen realmente los ácaros que habitan en él. Abundan en las alfombras, tapices, ropa de cama, cojines y colchones. Sus síntomas son la rino-conjutivitis, picor nasal, taponamiento, asma, estornudos o respiración silbante.

Moho: está compuesto por hongos que proliferan también en ambientes cálidos y húmedos. Los lugares poco ventilados y poco soleados resultan ideales para que se generen y pueden aparecer en cualquier época del año. Las personas con alergia al moho suelen manifestar síntomas como estornudos, dificultad respiratoria, picor de nariz, conjuntivitis, etc.

De origen animal: las sustancias derivadas de la piel o del pelo de determinados animales son las responsables de algunas alergias. Los gatos son los más peligrosos porque la proteína de su saliva se deposita en su pelaje a través del lamido natural utilizado por el animal como método de aseo. Los síntomas más frecuentes son problemas respiratorios, en forma de rinitis, rino-conjuntivitis y asma, aunque también pueden padecer síntomas cutáneos al tocar al animal.

Alimentarios: más del 10% de la población tiene alergia a algún alimento, algo que se suele confundir con la intolerancia a cierto tipo de comida. Las alergias alimentarias más usuales son por el consumo de los siguientes alimentos:

  • Leche de vaca.
  • Huevos: es muy frecuente en niños. Normalmente la reacción alérgica la produce la clara.
  • Pescado y marisco
  • Frutos secos
  • Trigo
  • Melocotón, kiwi y plátano
  • Medicamentos: los medicamentos más problemáticos en este sentido son los analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos y ciertos antibióticos.

Venenos de insecto: el 1,5% de la población sufre complicaciones como consecuencia de su alergia. En nuestro medio sólo las abejas y avispas son causa de alergia.

Otras sustancias: como el látex, productos cosméticos, componentes químicos de utensilios de aseo doméstico o pesticidas, metales, etc.

Eficacia de las vacunas

Otra pregunta que nos podemos plantear es si las vacunas son eficaces y si nos podemos vacunar a cualquier edad. La respuesta es afirmativa en ambos casos.

Una vacuna antialérgica supone la inyectar una pequeña cantidad de un alérgeno (como esporas del moho, ácaros del polvo, caspa de animales o el polen) en el cuerpo. Un médico o el personal de enfermería le aplicarán las vacunas durante varias visitas a lo largo de 3 a 5 años.

Las vacunas antialérgicas pueden ayudar a reducir los síntomas de alergia. Pero las vacunas son sólo una parte de un plan de tratamiento para la alergia. También se pueden administrar medicamentos mientras se reciben las vacunas antialérgicas.

El efecto buscado es de la inmunización a largo plazo y así conseguir disminuir y/o erradicar los síntomas alérgicos del paciente. No obstante, en los últimos años, debido a la contaminación medio-ambiental, los hábitos poco saludables de nuestra dieta, el efecto desequilibrador de los fármacos que ingerimos y otros factores agresivos en nuestra vida diaria, las alergias han aumentado de forma significativa y se han agravado en algunas personas que ya las padecían.

Como siempre recomiendo en este blog, la vida sana y equilibrada nos dará ese plus de salud que necesitamos para esquivar las enfermedades que con la edad van apareciendo. Por último, os recuerdo que los adultos, entre ellos los ancianos, tanto como los niños, pueden recibir vacunas antialérgicas.

Ante cualquier duda, consulte con su médico para que le indique cómo comenzar con el tratamiento adecuado.