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¿Deben realizar ejercicio físico las personas mayores? (III)

Tratamiento de la inmovilidad

Manejo del inmovilismo

Plan De Actuación

Una vez valorada la situación de movilidad del enfermo se realizará un plan de actuación con unos objetivos individuales y realistas que se centrarán en el tratamiento de la causa de inmovilidad.

  • Plan de rehabilitación encaminado al tratamiento de la inmovilidad existente y evitar su progresión.
  • Uso de ayudas y adaptaciones en el hogar.
  • Prevención de las complicaciones asociadas.

El objetivo será recuperar la situación basal previa, estar como antes del periodo de inmovilidad, si la rehabilitación total no es posible. El programa debe ser individualizado y progresivo, asegurando que no sobrepase la capacidad funcional del sujeto, que la respuesta cardiovascular sea la adecuada y se evite el riesgo de lesiones. Antes de iniciar cualquier tratamiento deben asegurarse unas adecuadas condiciones de hidratación, nutrición, ritmo intestinal, control del dolor, sueño adecuado, evitar el exceso de medicación sedante, atención del aspecto externo: ropa y calzado, gafas y audífono, si los necesitara. Además debemos actuar sobre el entorno (eliminar barreras arquitectónicas, ayudas técnicas, correcta iluminación, etc.) y proporcionar un apoyo sociofamiliar adecuado.

Cuidados generales del anciano inmovilizado

Prevención de los problemas cutáneos

La aparición de úlceras por presión es una de las complicaciones más graves en el paciente inmovilizado. Realizaremos actividades preventivas como:

  • CAMBIOS POSTURALES
    • Deben seguir una rotación determinada, respetando siempre la misma postura y la alineación corporal.
    • Realizar los cambios cuidadosamente, sin arrastrar al paciente, evitando las fuerzas de cizallamiento y fricción.
    • Repartir el peso del cuerpo por igual a fin de evitar dolores musculares por contracturas de compensación.
    • En pacientes acostados deben hacerse cada 1–2 horas, para minimizar los efectos de la presión continuada sobre las prominencias óseas.
    • En pacientes sentados se realizarán cada 10 minutos, levantando al mismo durante 10 minutos, para evitar la aparición de úlceras por presión a nivel sacro.
  • HIGIENE
    • Con agua y jabón neutro, y con esponja suave, seguida de un buen aclarado y secado perfecto (especialmente los pliegues). La cama y/o silla estarán limpias, secas y sin ningún objeto extraño (migas de pan,..). Las sábanas deben ser suaves y no formar arrugas. La habitación bien ventilada y a temperatura adecuada.
  • MASAJE
    • Activar la circulación, favorece la relajación muscular, estimula la sensibilidad y facilita la relación mediante movimientos circulares amplios (amasado), o pellizcando y soltando nuevamente con los dedos el plano muscular. Se puede utilizar una crema hidratante.
  • ALMOHADILLADO
    • En las zonas de mayor presión como codo, rodilla, sacro, trocánteres, escápulas, etc.
  • APORTE DE LÍQUIDOS Y ALIMENTOS
    • Evitar déficits proteicos. Recomendar una ingesta de 1–1,5 litros de agua al día. Es conveniente un aporte de vitamina C (1 gr. al día en úlceras ya establecidas).

Prevención de complicaciones respiratorias

  • El estancamiento de mucosidades es un problema a prevenir. Para ello:
    • En pacientes encamados se aconseja mantener la cabeza de la cama elevada, realizar fisioterapia respiratoria.
    • En el caso de pacientes poco colaboradores o gravemente incapacitados podemos instaurar drenaje postural un mínimo de tres veces al día.

Prevención de las complicaciones gastrointestinales

  • El estreñimiento es un problema muy frecuente. Como norma general, la dieta debe ser suficiente, equilibrada, rica en fibras, variada, de fácil ingestión, digestión y absorción.

Prevención de las complicaciones genitourinarias

  • El problema más acuciante es la incontinencia.

    Prevención de problemas psicológicos

  • Favorecer la expresión de los sentimientos y animar a compartir las emociones. Mantener la motivación planteando objetivos accesibles a corto y medio plazo. Favorecer las visitas y la conversación con el anciano sobre su vida, su pasado y sus intereses. Personalizar el entorno mediante objetos con significado (fotos, vestidos, otros objetos personales).

Aproximación progresiva a la movilización

  • Se iniciarán ejercicios para aumentar el rango de movilidad articular inicialmente pasivos. Las maniobras deben realizarse cuidadosamente sin tratar de vencer la espasticidad de forma enérgica ni provocar dolor. Es más eficaz y segura la realización de una actividad suave y prolongada que movimientos vigorosos.
  • El empleo adicional de calor sobre las articulaciones hace posible que el estiramiento sea mayor y se reduzca el dolor. En cuanto sea posible el paciente debe realizar ejercicios de movilización activa en la cama, aumentando el tiempo de estar sentado poco a poco, hasta que se mantenga el equilibrio sin ayuda y pueda estar sentado media hora tres veces al día.
  • La transferencia de la cama a la silla se hará estando el enfermo sentado en la cama, con los pies apoyados en el suelo, asirá los brazos del sillón e impulsará el cuerpo. Se debe aumentar progresivamente el tiempo que el paciente está sentado fuera de la cama a lo largo del día, comenzando por una hora dos veces al día. Es importante que mantenga una postura correcta (tronco erguido y cabeza alineada). La elevación de los pies sobre una banqueta ayudará a prevenir la aparición de edemas. La sedestación tiene además un efecto psicológico positivo.
  • Bipedestación: El paciente debe intentar levantarse y mantener la bipedestación ayudado por dos personas o apoyándose en un andador situado enfrente. Debe mantener la posición erecta sin flexionar caderas ni rodillas. En los primeros días es normal que el paciente refiera gran inestabilidad, lo cual no debe llevar al abandono del ejercicio, sino a un ajuste en la duración del mismo. Se practicará el equilibrio con el apoyo sobre un solo pié y de forma alterna, con los pies en tándem.
  • Deambulación : Se debe practicar la deambulación diaria, a paso lento pero con distancias crecientes, contrarrestando el miedo a caer hacia atrás y vigilando la aparición de automatismos (por ejemplo el balanceo de brazos).Inicialmente se puede utilizar un andador, posteriormente un bastón o sin apoyo. Hay que vigilar la tolerancia cardiorrespiratoria. El objetivo es conseguir que el anciano sea capaz de deambular por su domicilio.
  • Mantenimiento : Debe adecuarse al grado de tolerancia física del paciente.

Ayudas técnicas y adaptaciones en el hogar

  • Elementos auxiliares para la movilización: Aumentan la estabilidad de la marcha, incrementan la base de sustentación, descargan parte del peso que soportan las extremidades inferiores, con lo que disminuye el dolor y proporcionan confianza y seguridad.
    • El bastón, está justificado en casos de debilidad muscular de un miembro inferior, para aliviar dolores articulares secundarios a la marcha, ampliar la base de sustentación si existe inestabilidad, compensar deformidades o como punto de referencia si existe deficiencia sensorial. Debe usarse en el brazo contralateral a la pierna afecta ya que así se produce un patrón de la marcha normal y se aumenta más la base de sustentación. La longitud del bastón debe corresponder a la altura entre el suelo y la apófisis estiloides del cúbito, estando el paciente de pié con los brazos caídos.
    • Las muletas, que proporcionan mas sujeción, descarga y estabilidad. Se utilizan en casos de debilidad muscular en ambos miembros inferiores, incapacidad para apoyar uno de ellos, incapacidades de la mano y de la muñeca o afección importante del equilibrio.
    • El andador, cuyo uso es recomendable tras períodos prolongados de inmovilidad con debilidad generalizada o si la marcha no es estable.
  • Adaptaciones en el hogar
    • Escaleras: puede reducirse la altura intercalando peldaños intermedios, debe haber pasamanos a ambos lados y si es posible se emplearán rampas aunque evitando que la inclinación sea excesiva.
    • Puertas: se intentará que tengan la máxima altura y facilitar el mecanismo de apertura. Son útiles los mecanismos de cierre retardados para los individuos que se mueven con lentitud.
    • Mobiliario: conviene que haya espacio amplio para la movilización; es útil la colocación de muebles en lugares estratégicos y bien anclados que permitan apoyarse, así como de pasamanos en los pasillos. Las sillas deben ser firmes, con altura adecuada que facilite el incorporarse, respaldo alto que supere la altura de la cabeza y con brazos, preferiblemente forrados, ya que se ejerce mucha fuerza con las manos al levantarse.
    • La altura de la cama se ajustará para facilitar las transferencias.