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Ejercicios caseros para entrenar la mente (Deterioro cognitivo III)

Evitar el deterioro cognitivo manteniendo la mente en forma

En este artículo os vamos a explicar cómo realizar sencillos ejercicios para entrenar nuestra mente sin salir de casa y sin apenas esfuerzo.

Como pudisteis comprobar hace unos días, a través de la propuesta de intervención que ST Teleasistencia pone a disposición de los usuarios en su web, por suerte, hoy en día, las personas que padecen diferentes tipos de demencia cuentan con buenas herramientas para combatirlas, como es el caso de la estimulación cognitiva.

Además de todas las actividades que en este apartado se nos proponen, hoy vamos a descubrir pequeños ejercicios que podemos realizar diariamente sin esfuerzo en casa y que van a contribuir a mantener activa nuestra mente.

Atención

Cuando una persona nos habla o recibimos información a través de otras vías, como la televisión o la radio, es importante que prestemos atención para que la información quede bien almacenada y podamos recuperarla siempre que lo deseemos.

Para mejorar nuestra atención, podemos hacer cosas tan sencillas como fijarnos en cómo van vestidos los presentadores del telediario e intentar recordarlo unas horas después o cuántos anuncios de coches se emiten durante el espacio de publicidad de tu serie favorita.

Si lo que nos gusta es leer, podremos ejercitar nuestra atención marcando con un rotulador o bolígrafo todas las palabras de un texto que comiencen con la letra “P”.

Orientación espacial y temporal

A veces podemos sentirnos desorientados cuando no sabemos en qué día vivimos o en qué lugar nos encontramos.

Para ubicarnos en el tiempo, tendremos calendarios y relojes visibles en aquellas partes de la casa que más frecuentemos. Además, podremos utilizar pequeños trucos como observar todas las mañanas si los árboles tienen hojas o la temperatura que hace para saber en qué época del año estamos. Pero, ¡cuidado! Que ya sabemos eso de que “El tiempo está loco” y una temperatura de 22 grados en febrero puede hacer que nos equivoquemos.

Para asegurarnos de que estamos bien orientados en ambos sentidos, os recomiendo que en una libreta que tengáis en casa, escribáis cada mañana la fecha y el lugar en el que os encontráis. Por ejemplo: “Hoy es día 26 de enero (invierno), estoy en Santander y éste va a ser un buen día”.

Lenguaje

Puede ocurrir que en ocasiones no seamos capaces de expresar o decir de forma exacta lo que queremos, porque no encontramos las palabras que buscamos. Para evitar que esta pérdida de vocabulario avance, contamos con una infinidad de ejercicios que mantendrán activa nuestra capacidad verbal. El mero hecho de leer ya nos proporciona una mayor comprensión y fluidez verbales.

Sin embargo, también podemos realizar sopas de letras, elaborar listas de palabras por categorías (nombres de los pueblos de la provincia que conozcamos, nombres de los nietos, nombres de frutas y hortalizas, etc.). O incluso practicar con los concursos de televisión en los que se deben adivinar y formar palabras. Por otro lado, aprovechando que disponemos del cuaderno en el que escribimos la fecha cada mañana, podemos escribir al final del día unas líneas en las que relatemos todo aquello que queramos: lo que hemos hecho durante el día, cómo nos hemos sentido, si hemos aprendido algo nuevo, si hemos recordado algo que creíamos que habíamos olvidado, etc.

Cálculo

Para ejercitar el cálculo siempre podemos recurrir a ejercicios clásicos como realizar sumas o restas, pero ¿por qué no hacerlo de forma práctica? Imagina que estás en la cocina preparando una tarta para 4 personas; puedes intentar calcular qué cantidad de azúcar, harina, huevos, etc. deberías añadir si en lugar de cuatro fuesen 11 las personas las que vas a invitar. Ahora, imagina que a la mayoría de ellas no les gustan las tartas demasiados dulces. ¿Qué cantidad de azúcar deberías quitar para que la tarta no quede demasiado sosa?

Memoria

En cierto sentido, a través de las tareas descritas hasta ahora se trabajan también la memoria y el razonamiento. Sin embargo, podemos realizar ejercicios específicos como tratar de recordar con la mayor exactitud posible un episodio de nuestra infancia: dónde estábamos, con quién, qué época del año era, qué estábamos haciendo…

Otra actividad que podemos realizar si estamos en compañía, es aquella en la que una persona dice una palabra y la otra, debe intentar recordar un refrán, una expresión o una canción que contenga esa palabra.

Para terminar, os propongo una última actividad en la que se ejercita no solo la memoria, sino también la atención, la percepción y la orientación espacial. Para su puesta en práctica tan solo necesitamos una baraja de cartas y podemos jugar tanto solos como en compañía.

El juego consiste en poner todas las cartas colocadas boca abajo sobre una mesa en varias filas y de forma separada. El objetivo del juego es ir levantando las cartas de dos en dos formando parejas (Por ejemplo, el 5 de copas con el 5 de bastos formarían una pareja). Si la primera carta que levanto es un caballo de espadas y la segunda un 3 de oros, al no formar pareja, las vuelvo a dejar en lugar que estaban y de nuevo boca abajo.

Así, prestando mucha atención y haciendo trabajar a nuestra memoria, debemos ser capaces de recordar en qué posición del tablero está la carta que andamos buscando y que posiblemente hayamos levantado previamente.

Espero que disfrutéis con estas actividades y que así lo reflejéis en vuestro cuaderno esta noche.