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El día que se inicia la dependencia

Antes o después las personas mayores ven limitadas sus habilidades

Autor:  Dr. Sebastián Recaj. Médico de Atención Primaria y urgencias rurales. Master en Ingeniería Biomédica.

Antes o después las personas mayores ven limitadas sus habilidades para desenvolverse en su vida diaria y, eventualmente, se vuelven dependientes. Sin embargo, no debemos aceptarlo como un hecho fatal. En muchos casos se pueden tomar medidas que retrasen este proceso natural o que mejoren su calidad de vida.

Amparo se presentó en mi consulta para hablarme de su madre porque ha detectado que le está costando hacer sus labores cotidianas. Consuelo, que así se llama la madre, es una señora viuda de 77 años que le gusta vivir en su casa sola. Ha venido alguna vez a mi consulta por su problema de artrosis en la rodilla. Cuando hemos hablado en alguna visita, me contaba que realizaba sus labores de la casa ella sola y que luego se marchaba a comprar al súper para hacerse la comida. Es una persona activa y con muchas amistades con las que de forma habitual queda a tomar café o va a sus casas para pasar la tarde.

Amparo fue hace tres días a verla y se dio cuenta que estaban las luces encendidas del dormitorio y había cierto tufillo a quemado. Parece ser que su madre se había olvidado de apagar el fuego y una sartén se quemó. Menos mal que pudo apagarla a tiempo. La hija ya había notado algún despiste en su madre y también un agravamiento de la artrosis que le dificultaba su actividad diaria, pero lo del último día le preocupó sobremanera y decidió consultarme.

En este caso la merma de facultades es doble, por un lado en sus facultades cognitivas y por otro en la movilidad física. En la consulta se realiza, normalmente por parte de la enfermera, un test minimental que valora el estado de la memoria y capacidades sensoriales. Las respuestas nos darán una idea de cómo está el paciente respecto a su psique. Por otra parte, en la consulta del médico se valoran sus restricciones físicas para moverse: articulaciones, músculos y huesos se estudian para clasificar su estado.

En casos como éste o similares, siempre recomendamos el apoyo por parte de la familia, no con un interés inquisitorio sino de ayuda y de motivación para animar al anciano. La supervisión directa de la actividad diaria, detectando cambios en la rutina del anciano puede servir como señal de alarma de enfermedades psicomotoras de aparición incipiente.

Retrasar la enfermedad

Podemos prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad realizando juegos de estimulación memorística, ejercicios de coordinación motora y actividades al aire libre; todo ello combinado con hábitos de vida saludable más una dieta sana y equilibrada que favorecerán el retraso en la aparición de síntomas de déficit psicomotor.

El apoyo con medidas de prevención en el hogar, retirando obstáculos y reduciendo riesgos en cocinas y baños son muy necesarios en estos casos. El problema es que no siempre la familia puede estar durante todo el día al tanto del enfermo, por lo que debemos de pedir, por ejemplo, apoyo externo. De esta forma podemos hacer que la persona mayor o dependiente permanezca en su domicilio y su entorno conocido el mayor tiempo posible. Una de las opciones es instalar un dispositivo telemático conectado a una central de teleasistencia. Son opciones que deben ser tenidas en cuenta a la hora de seguir la evolución de estos pacientes, porque sirven tanto para ayudar a mantener un contacto con ellos, como para que puedan avisar y ser atendidos de forma rápida en caso de emergencia.

En todo caso, ante cualquier duda sobre los primeros signos de deterioro físico o mental, consulte a su médico de cabecera que siempre le propondrá la opción más apropiada a cada paciente.

Ante cualquier duda, consulte a su médico de cabecera que siempre le propondrá la opción más apropiada a cada paciente.