Hola,
Para cualquier consulta o para contratar, estamos a tu disposición

llámanos
900 835 840
Llamada gratuita

900 123 700
Llamada gratuita
Lunes a viernes de 9:00 a 21:00

El poder de decir “gracias” (II)

La importancia de los gestos

En esta segunda parte de mi artículo sobre la capacidad de agradecer y sus beneficios, nos centramos en los gestos como transmisores, tanto o más que las palabras, de ese mensaje de gratitud hacia los demás que tiene, también, un efecto positivo en nosotros mismos.

“Gracias a la vida, que me ha dado tanto…” Así comienza la famosa canción de Violeta Parra, que seguro todos habréis escuchado alguna vez. Como sabéis, esta canción es un verdadero himno de gratitud hacia todas y cada una de las cosas de que disponemos y disfrutamos por el mero hecho de estar vivos.

Si recordáis, es precisamente del poder de decir “¡Gracias!” y de sus beneficios, de lo que hablamos en el anterior post de “Nunca es tarde para aprender a ser felices”. Podemos mostrarnos agradecidos con frases como: “Gracias por tu apoyo, estoy en deuda contigo”, “realmente me siento agradecido por todo lo que has hecho por mi”; o sencillamente con un “muchas gracias”. Sin embargo, el sentimiento de gratitud va mucho más allá de las palabras, y las formas de expresarlo son infinitas.

Para que entendáis de qué estoy hablando, os diré que según el psicólogo Albert Mehrabian, en conversaciones con un alto contenido emocional, en las que se expresan sentimientos y actitudes diversas, podemos observar que la comunicación que se establece entre los interlocutores, puede llegar a ser en un 83% de carácter no verbal. ¿Qué significa esto? Pues que las personas a menudo expresamos mucho más de lo que creemos a través de nuestros gestos, nuestra voz, nuestra postura, etc.

Y como no puede ser de otra manera, esto afecta directamente a la expresión de gratitud a la que nos estamos refiriendo.

Los gestos también cuentan

Sin ni si quiera mencionar una palabra, con un solo gesto, podemos transmitir todo nuestro agradecimiento a la otra persona. A través de una sonrisa, con una mirada, con una caricia, con un abrazo e incluso con aspectos que escapan a nuestro control, como un intenso brillo en los ojos, un movimiento de nuestras cejas o un incremento del ritmo cardiaco.

Piénsalo, ¿Cuánto tiempo empleas moviendo los músculos de la cara hasta lograr una sonrisa? Probablemente milésimas de segundo. Y en ese pequeñísimo espacio de tiempo estás generando una grata sensación de bienestar en quien te observa y por supuesto en ti mismo. Practícalo porque es genial.

Además de mediante el lenguaje y de nuestro cuerpo, podemos mostrarnos agradecidos con los demás, con la vida o con una situación, a través de nuestras actitudes y acciones.

Una de las formas más frecuentes de dar las gracias a una persona que nos ha ayudado en una ocasión puntual o se ha portado bien con nosotros es haciéndole un regalo. Por supuesto, optar por algo material que sepamos que es de su gusto, es una buena opción, pero no es la única.

Cada vez que escuchamos a una persona cuando ésta lo necesita, le orientamos y ponemos a su disposición nuestros recursos, estamos haciéndole un buen regalo. Tener en cuenta sus preferencias a la hora de idear un plan o mostrar interés por aquello que es importante para esa persona, son formas también de transmitir nuestra gratitud. Ofrecernos a hacer algo que a la otra persona le supone un mayor esfuerzo o le disgusta especialmente, también le permitirá comprobar que estamos agradecidos. Del mismo modo, valorar y reconocer los logros, capacidades y habilidades de los demás, puede ser otro modo de exponer nuestro agradecimiento hacia ellos.

Como podéis observar, podríamos continuar describiendo un sinfín de modos y maneras de dar las gracias a los demás, pero mi intención es solo daros estas pequeñas pistas y animaros a que seáis vosotros mismos quienes descubráis muchas más.

No me quiero despedir sin compartir con vosotros una última reflexión. Siento que cuando alguien nos ayuda, nos cuida, nos quiere o nos trata bien, y lo hace de una forma sincera, la mejor forma de expresarle nuestra gratitud es siendo felices, disfrutando de cada minuto, cada gesto o cada palabra que esa persona nos ha dedicado. Ése es el mejor regalo que podemos hacerle.