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Malos tratos en la tercera edad

Luchar contra los malos tratos es una obligación social

Malos tratos en la tercera edad

Uno de los problemas más graves que afectan a los ancianos es la situación de riesgo que en ocasiones presentan. La lucha contra los malos tratos en la tercera edad es una obligación de la sociedad, y según la Organización Mundial de la Salud es una de las “formas de violencia más ocultas”.

Estos malos tratos tienen lugar en muchos ámbitos. El familiar es el más común, pero se han diagnosticado hasta en los propios centros de día, asociaciones, instituciones y otros cuidadores.

¿Qué son los malos tratos en la tercera edad?

Hace unas semanas hablamos sobre el Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, y poníamos sobre la mesa un problema que va más allá del mero maltrato físico que, desgraciadamente, pueden sufrir muchos ancianos en nuestro país.

En este sentido, existen muchas formas de maltrato y abuso que afectan a este sector de la población, agravadas siempre por su condición de debilidad ante cualquier situación. Estos malos tratos en la tercera edad podrían englobarse en los siguientes puntos:

  • Físico: motivado por golpes y todo tipo de lesiones que ocasionan daños corporales, dolor y que afectan directamente a la salud de la persona. Sus consecuencias son heridas, quemaduras, rasguños, cardenales, fracturas, desnutrición y deshidratación, falta de abrigo, carencia o exceso de medicación y cualquier acto que obvie o atente contra una necesidad primaria de la persona mayor y su seguridad.
  • Psicológico: el dolor no tiene una repercusión física pero su gravedad es intensa también. Se trata del ocasionado por los insultos, el menosprecio, la humillación, las amenazas…
  • Sexual: como en otros ámbitos de la sociedad, se trata de abusos motivados por la relación sexual no consentida, incluyendo tocamientos y otros modos de conducta sexual hacia los mayores.
  • Económico: uno de los más extendidos, que se produce en el momento en que una persona de confianza se aprovecha de la debilidad del anciano para adquirir sus bienes, cuentas bancarias, operaciones financieras o un mero movimiento de dinero.
  • Vulneración de derechos: todos los actos de maltrato a las personas mayores que no están incluidos en los grupos anteriores, y que atentan contra sus derechos fundamentales como respeto, intimidad, libertad de elección… figuran dentro de esta tipología.

Pero no solo hay que actuar cuando el maltrato es evidente. Existen muchas situaciones de riesgo en las que es posible intervenir, con el objetivo de evitar un problema mayor. En los casos en los que se detecte cualquiera de estas situaciones, es necesario ponerse en contacto con una autoridad competente. Nunca se sabe el bien que va a hacer nuestra llamada de atención y son muchos los sustos que podemos evitar.

¿Qué hacer si se detecta una situación de riesgo?

Además de cualquier Comisaría de Policía, existe un sinfín de asociaciones que pueden recibir y gestionar estas denuncias, de forma que llegarán a las autoridades competentes que se pondrán en marcha para investigar el hecho denunciado. Algunas de estas asociaciones son EIMA (Asociación para la investigación del maltrato al anciano) o ALMAMA (Asociación de Lucha contra el Maltrato a Mayores), que se ocupan directamente de la defensa del mayor, el análisis de situaciones de abuso y maltrato en cualquier ámbito, y de la detección e intervención en casos de maltrato a este sector de la población.