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¿Por qué no debemos abandonar la medicación?

Dejar a medias el tratamiento prescrito es bastante habitual

Autor:  Dr. Sebastián Recaj. Médico de Atención Primaria y urgencias rurales. Master en Ingeniería Biomédica.

Dejar a medias el tratamiento que nos han prescrito es bastante habitual. En el caso de las personas mayores, es más por olvido que por propia voluntad, pero conviene recodar -y recodarles- la importancia de tomar las medicinas que les hayan recetado, sobre todo si padecen enfermedades crónicas.

Una de las batallas diarias que libramos los médicos de familia con nuestros pacientes es el incumplimiento de los tratamientos.

Es frecuente pensar que si vamos al médico con una nueva dolencia o nos realiza algún tipo de análisis, ya sea de sangre u otras exploraciones, el paciente corre el riesgo de ver incluido en su repertorio de pastillas una más de las que tomaba hasta ese momento.

Es verdad que cuantas más enfermedades, más probabilidades existen de que el paciente necesite ampliar su medicación. Por esta razón, hay un riesgo alto de incumplimiento, sobre todo en pacientes polimedicados, cuando se hace necesario recetar otra pastilla más. Este problema no pasa desapercibido al médico de familia, que debe ajustar y revisar el tratamiento de un paciente que ya toma un número considerable de fármacos.

Falsas ideas

Por otro lado, hay muchas ideas incorrectas que pueden llevar al paciente a incurrir en ese incumplimiento terapéutico, al margen del cansancio o del simple olvido. Es frecuente pensar que como ya estamos mejor, no tenemos por qué acabar de tomar cierto antibiótico, por ejemplo. Nada mas lejos de la realidad, ya que dejar de tomar un antibiótico de 7 días a los 3 -porque ya no tengo síntomas- provoca a largo plazo resistencia a ese fármaco y para la próxima vez que se padezca una infección similar, el médico tendrá que utilizar otro, quizás mas potente sin necesidad, al haberse agotado la función antibiótica del primero en ese enfermo.

Es frecuente pensar que como ya estamos mejor, no tenemos por qué acabar de tomar cierto antibiótico

Otras patologías en las que se abandona el tratamiento con mucha frecuencia son las psiquiátricas. El paciente no tiene paciencia para que el medicamento vaya poco a poco realizando su efecto o no es capaz por si mismo de seguir una norma terapéutica. Hay que recordar lo peligroso que es dejar una medicación de este tipo por el efecto rebote que produce, agravando mas la enfermedad.

Dolencias crónicas

Por su parte, las enfermedades crónicas requieren también de tratamientos crónicos de muy larga duración, quizás para toda la vida. El paciente debe estar concienciado y aleccionado por su médico de no abandonar esos tratamientos tan largos. Muchos de ellos será preventivos y, por lo tanto, no notamos puntualmente sus efectos. Por ejemplo, la pastilla del colesterol hace que desciendan nuestros niveles en sangre protegiéndonos de enfermedades cardiovasculares y solo sabemos de su efectividad cuando realizamos análisis, pongamos por caso, cada año.

Lo mismo ocurre con la medicación para la hipertensión arterial o la diabetes. Dejar estas medicaciones de enfermedades de base crónicas, además de aumentar nuestro riesgo cardiovascular, implica pérdidas económicas importantes por recaídas, reagudizaciones e ingresos hospitalarios que no habrían ocurrido de haber mantenido la medicación.

En este asunto, no podemos generalizar y decir que el paciente mayor es el que más deja los tratamientos; quizás los ancianos son más proclives a hacerlo por olvido, pero enfermos mas jóvenes los dejan por voluntad propia. Sí que parece que las mujeres, según las estadísticas al respecto, tienden más a los abandonos terapéuticos que los hombres.

Como siempre, antes de dejar un tratamiento, consulte a su médico, ya que un cambio de dosis, una sustitución por otro similar u otros trucos de posología pueden ayudar a no abandonar un tratamiento farmacológico de forma unilateral y brusca.