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Superar el duelo: difícil pero factible

Recordar (en lugar de olvidar) nos ayuda a superar la pérdida

Autor:  Dr. Sebastián Recaj. Médico de Atención Primaria y urgencias rurales. Master en Ingeniería Biomédica.

Buscar apoyo de familiares y amigos, tanto como recordar (en lugar de olvidar) son algunos de los elementos que nos van a ayudar la pérdida de un ser querido.

Cuando muere un ser querido, sentimos algo similar a un desgarro interior porque se nos arranca alguien que formaba parte de nuestro propio ser. La pérdida de una persona tan importante para nosotros es una de las experiencias más duras por las que tenemos que pasar las personas.

 recordar (en lugar de olvidar)

Por si os encontráis en ese momento, o conocéis a alguna persona que esté pasando por esta difícil situación, quiero compartir con vosotros algunas ideas que puedan serviros de acompañamiento en este camino, que como todos los caminos importantes es un camino interior que tenéis que recorrer principalmente por vosotros mismos y por vuestro propio bienestar.

En primer lugar, es fundamental que hagáis un ejercicio de realismo profundo para asumir esa importante pérdida. Como dice Jorge Bucay, la realidad “no es como a mí me convendría que fuera. No es como debería ser. No es como me dijeron que iba a ser. No es como fue. No es como será mañana. La realidad de mi afuera es como es.”. Por eso, siempre que algo es irreversible, tenemos que intentar aceptarlo como tal, cuanto antes. ¿No es cierto?

Por eso, si necesitáis más información de cómo y por qué ha ocurrido, dad un paso al frente y pedirla. Eso es parte de ese realismo imprescindible y necesario para integrar y asumir lo ocurrido en nuestra vivencia personal. La información justa y necesaria para entender lo ocurrido y poder aceptarlo. Ni más, ni menos, solo la necesaria.

Hay algo que sabéis, pero que tenéis que recordar a menudo. Voy a tratar de expresarlo de una manera sencilla y llamativa: “La vida y la muerte no tienen moviola”. Es decir, no os martiricéis diciendo, “si hubiera o hubiésemos dicho, hecho, esto, aquello o lo de más allá”. El pasado no existe más que en forma de recuerdos, imágenes o palabras. A veces cambiamos esas palabras, imágenes o recuerdos, pero nunca podremos cambiar ni un ápice de lo que ya pasó.

Todos necesitamos un tiempo para hacernos a la idea de esa ausencia

Por supuesto, necesitaréis también tiempo. Unas personas necesitan más, otras necesitan menos. Todos necesitamos un tiempo para hacernos a la idea de esa ausencia. No esperéis ni pretendáis pasar ese trance en cuatro días.

Buscar apoyo

Aunque antes explicaba que esta pequeña batalla de afrontar la muerte de un ser querido es una tarea fundamentalmente vuestra, no olvidéis buscar apoyos, con quienes podáis compartir vuestros sentimientos y necesidades.

Cuando compartimos nuestra experiencia estamos demostrando lo mucho que nos importaba antes y nos importa ahora la persona que ya no está ni va a volver a estar con nosotros. Por eso es bueno acoger de buen grado o buscar esos apoyos que familiares, amigos o conocidos nos van a brindar con toda seguridad. No debemos rechazarlos. Encerrarnos en nosotros mismos puede llevarnos a la depresión o a estados emocionales poco saludables. Por otro lado, asistir a las celebraciones y manifestaciones relacionadas con la muerte es una forma admitir socialmente la muerte de la persona querida que se ha ido.

Cuando sintáis ganas de llorar, llorad sin pudor alguno. El llanto, en estas situaciones, tiene una tremenda utilidad ya que ayuda a descargar la tensión emocional que es probable que estemos acumulando. Si es necesario, debemos pedir a los demás que respeten nuestra forma de llevar el duelo. Cada uno expresamos nuestro dolor de una manera y ninguna es mejor o peor que la del resto. Cada cual debe encontrar su camino de superación del duelo.

Tan importante como llorar cuando así lo sintamos es no tener miedo a los recuerdos. Hay que recordar a la persona. No hay que olvidarla, fue parte de nuestra vida, y deberá seguir siéndolo en nuestros recuerdos. Olvidar no facilita el seguir adelante, hay que recordar para asumir que se ha ido y que se debe seguir caminando. No debemos temer nombrarla cuando nos venga a la mente o hablar de ella cuando lo deseemos.

Volver a la vida

Después de estas pequeñas pistas que os ayudarán a avanzar en el proceso de duelo, os invito a reflexionar acerca de la siguiente idea: podemos, debemos y tenemos que querer seguir viviendo. La muerte, aunque nos parezca duro, es la otra cara de esa moneda que es la vida.

La vida no cesa por la muerte de una persona querida. Es más, a pesar de nuestro dolor intenso, de nuestras ganas de no vivir, hay muchas personas a nuestro alrededor que nos quieren “vivos” y que nos necesitan “vivos”. La persona que ya no está con toda seguridad querría o quiere que sigamos viviendo.

A nivel práctico, recuperemos nuestra vida práctica: los horarios, rutinas, hábitos y costumbres son buenos aliados. Nos devuelven a la realidad del día a día. Sin prisa, sin pausa. Podemos, debemos y queremos vivir.